Sabado 19 de Agosto de 2017

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LA ANTRAQUINONA SE SUMA A LA LISTA DE SUSTANCIAS CON RIESGO CANCERÍGENO

Especialistas del INTI desarrollaron una nueva metodología para detectar sustancias cancerígenas en papeles de envoltorio de alimentos y la transfirieron a los países del Mercosur.

LA ANTRAQUINONA SE SUMA A LA LISTA DE SUSTANCIAS CON RIESGO CANCERÍGENO

Especialistas del INTI desarrollaron una nueva metodología para detectar sustancias cancerígenas en papeles de envoltorio de alimentos y la transfirieron a los países del Mercosur.

Los fabricantes de envoltorios de papel deben someter sus productos a ensayos de migración en el INTI, para conocer si cumplen con la reglamentación y si se desplazan sustancias desde el envase al alimento.

Especialistas del INTI desarrollaron nuevas técnicas para evaluar los envoltorios de celulosa —que es la materia prima más utilizada en la comercialización de comida— y las transfirieron a los países que integran el Mercosur.“La resolución 42/15 del Mercosur sumó una nueva sustancia a la lista de materiales con riesgo cancerígeno: la antraquinona. Desarrollamos una metodología que no existía en la región a fin de detectar su presencia en envoltorios de papel”, explica Fabián Delorenzi, del Centro de Celulosa y Papel del INTILa nueva metodología consiste en hacer una extracción en cloroformo (líquido incoloro, derivado del metano) sobre la muestra de papel, mediante un equipo Soxhlet. Luego se determina el contenido de antraquinona en el extracto por cromatografía líquida.

En el caso de materiales no reciclados, los fabricantes deben presentar una declaración jurada con los aditivos que aplicaron para la producción del papel. “Hacemos un ensayo de migración global para saber todo lo que puede llegar a trasladarse del envase al alimento —establecido por la reglamentación Mercosur— y otro específico para medir algún contenido particular”, detalla Delorenzi, responsable del Laboratorio Químico y de Procesos.

Para los papeles realizados con celulosa reciclada, se suman otros ensayos porque el material es más complejo. Se evalúa no sólo la migración específica de metales pesados, sino también si contienen tintas, si se transfiere materia prima al alimento o algún componente de las mismas y se buscan elementos potencialmente cancerígenos.

Con el desglose de los componentes, los técnicos solicitan un detalle del tipo de producto que se va a transportar, el tiempo, la temperatura, y realizan una simulación del contacto. Si el papel reciclado va a acompañar un alimento acuoso-graso, como puede ser una pizza, suman análisis de otros compuestos incluidos en la última Reglamentación Mercosur (como ftalatos).

Estos estudios son de carácter obligatorio y son certificados por el Instituto Nacional de Alimentos (INAL) o el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) en el caso de tratarse de productos cárnicos o vegetales. Para los productores que desean exportar a Estados Unidos o a Europa, contar con estos informes es vital para cumplir con los requisitos exigidos en los países de destino.

27 jul 17

Fuente INTi

 

 

 

 
 

 

 

 

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