Domingo 22 de Julio de 2018

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Hidrocefalia normotensiva

La hidrocefalia normotensiva del adulto o síndrome de Hakim-Adams es una enfemedad neurodegenerativa cuyos síntomas son demencia, enuresis (cuando se escapa la orina), dificultades al caminar. Empieza en forma lenta y generalmente progresiva. Lo primero que aparece es el trastorno en la marcha. Se presenta más frecuentemente en pacientes masculinos y desde los 60 años.

Hidrocefalia normotensiva

La hidrocefalia normotensiva del adulto o síndrome de Hakim-Adams es una enfemedad neurodegenerativa cuyos síntomas son demencia (un trastorno en una de las funciones intelectuales básicas que es la memoria), enuresis (cuando se escapa la orina), dificultades al caminar (suele presentarse en la persona una marcha imantada, como si estuviera pegada al piso, da pasos casi arrastrando, les cuesta girar). Empieza en forma lenta y generalmente progresiva. Lo primero que aparece es el trastorno en la marcha. Se presenta más frecuentemente en pacientes masculinos y desde los 60 años.

Esta afección se da en quienes tienen enfermedades neurodegenerativas, es decir, aquellas que dañan en forma global el cerebro generando atrofia en él, como el parkinson, el Alzheimer o demencias vasculares.

El líquido cefalorraquídeo (aquel que protege al cerebro y la médula espinal) se produce dentro unas cavidades cerebrales y circula en ellas, y la forma en que se bombea es por medio del latido cerebral. Al haber una atrofia en el cerebro, ese impulso que hace comprimir a los ventrículos cae, cae la fuerza de contracción, por lo tanto con cada latido va circulando un poquito menos de líquido que, por consiguiente, se empieza a acumular. Eso hace que se produzca la dilatación ventricular lo que se ve en una resonancia o tomografía.

Esa dilatación del sistema ventricular genera edema pegado a esos ventrículos y eso genera que afecte a distintas áreas, entre ellas, la base del lóbulo frontal donde está la zona de la micción, donde se inicia la función neurológica del orinar, lo que produce la enuresis. Genera un impacto también en las caras laterales del sistema ventricular donde está la vía por la que pasan los movimientos de los miembros inferiores, por eso se produce el trastorno en la marcha. La demencia se explica por la atrofia y porque el líquido cefalorraquídeo, que tiene la función de “alimentar” al cerebro (recibe nutrientes y elimina todas las toxinas que se producen dentro de él) pero, al acumularse, se genera una situación toxica.

La resolución de este cuadro es colocando una válvula de derivación ventrículoperitoneal: se pone un catéter dentro del sistema ventricular. Es un procedimiento que dura una hora o menos, en el cual se coloca una pequeña válvula por detrás de la oreja y a esta se conecta a otro catéter que se pasa debajo de la piel, llega al abdomen y termina dentro del peritoneo, o sea, en la cavidad abdominal. Entonces el líquido sale del ventrículo, pasa por la válvula que indica cuánta cantidad de líquido va a salir, la manda al abdomen, el peritoneo se encarga de reabsorber el líquido y con eso disminuye la cantidad de líquido en el cerebro. A partir de este procedimiento se ve una mejoría muy importante en algunos pacientes. Lo primero que mejora es la incontinencia, luego la marcha y por último el cuadro cognitivo.

Es necesaria la rehabilitación del paciente ya sea en algún centro ambulatorio o recibiendo atención en su domicilio una vez que está estabilizado. Luego de ella en muchos casos retoman sus actividades, vuelven a trabajar, etc.

Por Dr. Juan Manuel Baldovino, Neurocirujano de Grupo Medihome, MN 111.331

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