Martes 25 de Septiembre de 2018

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AFASIA, un trastorno prevenible y sobre todo rehabilitable sin necesidad de hospitalización

En el Mes Internacional de la Afasia, es importante informar para prevenir. La afasia afecta la capacidad de comunicación y es consecuencia de enfermedades del sistema nervioso que en algunos casos pueden evitarse. La causa más frecuente de su generación en las personas mayores de 45 es el Accidente Cerebro Vascular y los tumores le siguen en frecuencia sobre todo en los menores de esa edad. 

AFASIA, un trastorno prevenible y sobre todo rehabilitable sin necesidad de hospitalización

En el Mes Internacional de la Afasia, es importante informar para prevenir. La afasia afecta la capacidad de comunicación y es consecuencia de enfermedades del sistema nervioso que en algunos casos pueden evitarse. La causa más frecuente de su generación en las personas mayores de 45 es el Accidente Cerebro Vascular y los tumores le siguen en frecuencia sobre todo en los menores de esa edad. Es importante diagnosticar la causa que origina la afasia y, una vez detectada, se recomienda ofrecer a la persona un abordaje multidisciplinario, con participación activa de la familia en su recuperación y en el entorno habitual del paciente.

El lenguaje oral complejo es una condición exclusiva de los seres humanos y lo que nos ubica en el extremo superior de la escala zoológica. La comunicación oral, escrita o gestual es un pilar fundamental en nuestra vida de relación. A través de ella expresamos nuestras emociones y necesidades. Comunicándonos comprendemos el mundo que nos rodea y nos relacionamos con él. Nuestros sentidos  nos permiten captar lo que ocurre en nuestro entorno y el cerebro se encarga de decodificar y darle sentido a esta realidad así como también es el responsable de elaborar la respuesta adecuada para ser expresada por la escritura o el habla.

Comunicarse con “otro” a través del lenguaje simbólico (tanto las palabras como la escritura son representaciones simbólicas) implica un funcionamiento muy complejo de gran parte del Sistema Nervioso. Para que podamos expresarnos a través de las palabras necesitamos de la integridad de muchas estructuras de nuestro organismo. Antes que nada debe existir una motivación –quiero hablar para hacer un pedido, para dar una indicación, para obtener algo del “otro”-. Ese otro debe ser, previamente, reconocido por mis sentidos “recepción sensitiva”–lo tengo que ver, oir, sentir, oler o imaginar-. Una vez que llegan a mi cerebro los diferentes estímulos sensoriales provenientes de “ese otro” (forma, tamaño, color, etc.) lo voy a comparar con la información que tengo depositada en la memoria; si tiene cabeza, 2 ojos, 2 brazos, 2 piernas, etcétera,  voy a concluir que se trata de una persona y no de un perro.  Al mismo tiempo sabré –apelando a los recuerdos- si esa persona me resulta conocida o extraña. Superada la etapa de “reconocimiento del otro” y con la motivación necesaria para comunicarme,  voy a construir una idea para ser expresada (tengo hambre, por ejemplo). Pero para que esa idea no quede encarcelada y pueda llegar al otro en forma de palabras, mi cerebro tendrá que dar la orden a la multiplicidad de neuronas motoras que intervienen en el habla. Esas neuronas tendrán que generar estímulos eléctricos y químicos, que se propagarán a través de los nervios motores para alcanzar, finalmente, los músculos responsables de emitir la voz y la mímica –gestos- .

Como síntesis,  podemos esquematizar los pasos necesarios para el lenguaje oral  diciendo que tiene 2 partes fundamentales: una "sensitiva o receptiva" y otra "motora o efectora".

Rama sensitiva

motivación à           recepción sensitiva   à      reconocimiento del otro       à   construcción de la idea

Rama motora

activación de neuronas motoras  à    transmisión del impulso nervioso    à    activación muscular

La descripción anterior es un resumen muy simplificado de la complejidad que conlleva la comunicación oral. Como podemos deducir, para que el habla pueda ser posible se necesita de una integridad casi completa del Sistema Nervioso. Quiere decir que la alteración en diferentes estructuras esparcidas  en variadas zonas del cerebro puede producir diferentes problemáticas en la comunicación oral. Una de ellas es “la  afasia”

La afasia es la imposibilidad de comunicarse a través del lenguaje verbal.     

De acuerdo a la región del Sistema Nervioso que resulte afectada, una persona puede tener distintos tipos de afasia. El problema para comunicarse puede deberse a 3 motivos diferentes:

1) Entiende perfectamente lo que se le está requiriendo (la recepción sensitiva, la motivación y la ideación no están comprometidas) pero es incapaz de emitir en forma de  palabras lo que está pensando. Esta problemática se denomina médicamente:“afasia motora o de expresión”

 2) No puede emitir una palabra u oración porque no comprende lo que se le está preguntando o requiriendo. Está fallando la recepción sensitiva o está imposibilitado de construir una idea acorde a las circunstancias coyunturales. Siente hambre y sed pero no puede reconocer que la persona que tiene al lado es una enfermera –por ejemplo- a la cual podría pedirle que le traiga algo para comer o para beber.  Este tipo de afasia se denomina “afasia sensitiva o de comprensión”

3) En algunos casos el paciente no entiende y a su vez está imposibilitado motrizmente para expresar una idea. Este tipo se denomina “afasia mixta o sensitivo-motora”

La afasia no es, por sí misma, una enfermedad definida. Es un síntoma específico de una enfermedad subyacente. Las enfermedades que pueden producir afasia son variadas: accidentes cerebrovasculares (ACV), tumores del Sistema Nervioso, traumatismos craneoencefálicos, enfermedades neurodegenerativas, entre otras. Algunas enfermedades psiquiátricas pueden presentar afasia en algún momento de su evolución. El diagnóstico de la enfermedad que produce la afasia es fundamental para tratar adecuadamente al paciente.

Una vez instalada la afasia es primordial hallar la causa que la desencadenó. El paciente será sometido a un minucioso y pormenorizado examen físico global para conocer todos y cada uno de los aspectos comprometidos. Es muy probable que se requieran, entre otros, estudios de neuroimagen (Tomografías, Resonancias Magnéticas, Angioresonancias) así como diferentes pruebas dirigidas a la evaluación de la expresión y la comprensión tanto oral como escrita (repetición de vocablos, nominación de los objetos, expresión gráfica)

Una vez que se estableció el diagnóstico con exactitud, comenzará la etapa de rehabilitación y recuperación. En la misma participarán, además de médicos clínicos y neurólogos, fonoaudiólogos,  logoterapeutas,  kinesiólogos, entre otros.  Es importante tener en cuenta que la persona con afasia, siempre que no tenga un trastorno cognitivo asociado, conserva sus sentimientos, sus emociones, sus pensamientos. La imposibilidad de comunicarse como lo hacía previamente le significará una carga emocional muy negativa. Para ello, su entorno deberá acompañarlo, comprenderlo, ayudarlo a transitar esta fase,  esencial para su recuperación. En esta etapa es altamente recomendable que el enfermo no se encuentre hospitalizado (la hospitalización por sí misma es un factor agravante). Si las condiciones clínicas son estables, la mejor opción para esta etapa es el abordaje domiciliario de su problemática. Los diferentes profesionales podrán conformar un grupo multidisciplinario que trabaje en el hogar del paciente. El Equipo Terapéutico incorporará a los diferentes integrantes de la familia asignándole funciones específicas,  asesorándolos, enseñándole ejercicios y conteniéndolos   -muchas veces será necesaria la incorporación de un profesional de la salud mental-.

La comunicación con un paciente afásico deberá ser adaptada al grado de funcionalidad que este mantenga. Deberemos utilizar frases sencillas y cortas. A veces será necesario solo repetir  algunas palabras claves que le den significado a la oración ("¿Tenés sed, querés agua?", por ejemplo,  podría ser reemplazada solamente por: ¿agua?  Se complementará el lenguaje hablado con el lenguaje gestual. Se deben evitar las correcciones. El ambiente se adaptará para evitar dispersiones de la atención -apagar la radio o la televisión cuando nos comuniquemos-

Por otra parte, el grado de afectación de la memoria en los pacientes afásicos estará relacionado con diferentes variables: el lugar o la región afectada, el tamaño de la lesión y  la edad del paciente. En algunos casos puede durar horas o días y mejorar espontáneamente, pero otras veces persiste a lo largo del tiempo y requiere de un abordaje especializado.

Por la Dra. Gabriela Ferretti, Divulgadora Científica de Grupo Medihome, M.N.81.108

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