Jueves 19 de Octubre de 2017

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LA COMPOSICIÓN DE LA LECHE MATERNA, UNO DE LOS ENIGMAS MÁS ESTUDIADOS

Aunque los oligosacáridos de la leche materna han sido estudiados durante casi un siglo, los que se incluían hasta ahora en las fórmulas infantiles no eran exactamente iguales a los humanos.

LA COMPOSICIÓN DE LA LECHE MATERNA, UNO DE LOS ENIGMAS MÁS ESTUDIADOS

Aunque los oligosacáridos de la leche materna han sido estudiados durante casi un siglo, los que se incluían hasta ahora en las fórmulas infantiles no eran exactamente iguales a los humanos.

La reproducción de dos oligosacáridos humanos a escala industrial para una fórmula infantil es un nuevo hito en alimentación pediátrica. Un ensayo los asocia a una microbiota con menos bacterias patógenas.

La leche materna constituye el alimento idóneo durante los primeros meses de vida. Las empresas especializadas en nutrición infantil se afanan en conocer su composición exacta y reproducirla lo más fielmente posible en las fórmulas infantiles que comercializan. La tarea no es sencilla, fundamentalmente porque se trata de una constitución muy compleja y todavía no se conocen todos los compuestos ni la función que cumplen algunos de ellos en la salud del niño.

Uno de los últimos hitos en esta senda ha sido la reproducción de dos oligosacáridos humanos a escala industrial para una leche de fórmula. Tras una década de investigación, la compañía Nestlé ha empezado a utilizarla de forma pionera en monodosis en varios hospitales españoles y en unos meses llegará a las farmacias de todo el país.

Se han identificado unos 200 oligosacáridos, que constituyen el tercer ingrediente más importante de la leche materna en extracto seco, después de la lactosa y la grasa. Diversos estudios preclínicos muestran que los oligosacáridos humanos actúan como antimicrobianos y modulan directamente la respuesta inmune, entre otras acciones.

MICROBIOTA INTESTINAL 
En definitiva, se considera que cumplen funciones defensivas importantes. Tal y como explica Cecilia Martínez Costa, jefa de Sección de Gastroenterología y Nutrición Pediátrica del Servicio de Pediatría del Hospital Clínico Universitario de Valencia, “al ser los principales promotores del crecimiento específico de especies de bacterias del género Bifidobacterium, actúan como prebióticos, siendo principales en el establecimiento de la microbiota intestinal del lactante y, secundariamente, en la maduración de la respuesta inmune local del intestino”.

Aunque los oligosacáridos de la leche materna han sido estudiados durante casi un siglo, los que se incluían hasta ahora en las fórmulas infantiles no eran exactamente iguales a los humanos. Para la directora médica de Nutrición Infantil de Nestlé España, Marisa Vidal, “lo más relevante es que se ha conseguido una estructura idéntica a la de dos oligosacáridos de la leche materna”.

Este alimento contiene entre 100 y 1.000 veces más oligosacáridos que la leche de vaca y otros animales de granja. “Se han  identificado más de 100 estructuras de oligosacáridos humanos, que se han clasificado en tres categorías diferentes en función de las moléculas específicas que se unen a los carbohidratos de cada una: fucosilados, sialilados y no fucosilados”, señala José M. Saavedra, director médico global de Nestlé Nutrición, quien expone las principales características de los dos que se incluirán en la fórmula infantil: “2’-fucosil lactosa (2’FL) es con diferencia el oligosacárido humano más abundante, ya que constituye cerca del 30 por ciento del total. Y uno de los oligosacáridos humanos no fucosilados más comunes es Lacto-N-neotetraosa (LNnT)”.

Para probar los beneficios que puede aportar una fórmula con estos dos ingredientes, Nestlé ha desarrollado en Italia y Bélgica un ensayo clínico doble ciego y controlado con placebo con neonatos sanos cuyas madres habían decidido no alimentarlos con leche materna. Los bebés recibieron de forma aleatoria una fórmula infantil con 2’FL y LNnT o bien una sin ellos hasta los seis meses de edad. A continuación, se les suministró a todos una fórmula estándar sin oligosacáridos humanos entre los seis y los 12 meses.

El aumento de peso, otras medidas de crecimiento y la tolerancia fueron similares en los dos grupos de bebés. Saavedra destaca los hallazgos de los objetivos secundarios del estudio:“Los niños que recibieron oligosacáridos humanos mostraron mayores niveles de Bifidobacterium y menores de Escherichia, y sus padres constataron que presentaron una morbilidad inferior -particularmente, menos bronquitis- y un menor uso de medicación -antipiréticos y antibióticos-”. Estos resultados se han presentado en diversos congresos internacionales de nutrición y se han enviado a una revista científica con revisión por pares.

Fuente Correo Farmacéutico

17 ene 17

 

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