Sabado 23 de Junio de 2018

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Jengibre, la planta tropical anti resfríos y afrodisíaca

Conocé las virtudes de este ingrediente y cómo incorporarlo en los platos de todos los días.

Se acerca la temporada de frío y los alimentos pueden ser aliados indispensables para mantener alejadas las consecuencias típicas de los días más fríos.

 

Jengibre, la planta tropical anti resfríos y afrodisíaca

Conocé las virtudes de este ingrediente y cómo incorporarlo en los platos de todos los días.

Se acerca la temporada de frío y los alimentos pueden ser aliados indispensables para mantener alejadas las consecuencias típicas de los días más fríos.

Entre las opciones para una alacena saludable, el jengibre tiene un lugar destacado.

Derivado de una planta tropical y muy usado en India, tiene un tallo erguido que alcanza un metro de altura con hojas verdes, flores amarillas y azules; y su sabor es picante, cítrico -casi alimonado- y fresco.

¿Por qué sumarlo en las comidas?

- Es expectorante. Alivia los cuadros de enfermedades respiratorias, como el asma y bronquitis, y ayuda a eliminar las flemas.

- Resulta antiinflamatorio y súper digestivo. Favorece la absorción de los alimentos y evita que se produzcan dolores estomacales. Además, está considerado un excelente carminativo, es decir, facilita la eliminación de gas del sistema digestivo y mejora el tracto gastrointestinal. Esto resulta fundamenta para quienes tienen colon irritable.

- Es un buen aliado para aliviar los dolores menstruales.

- Resulta estimulante y afrodisíaco. ¡Es el fuego interno! En las mujeres, activa la circulación y en los hombres, favorece la erección. Está recomendado en el kamasutra y por la escuela de Salerno -la primera universidad de medicina medieval -, con el lema: “come jengibre y amaras y serás amado por tu juventud”.

En cambio, no está recomendado en casos de hipertensión, ya que eleva la presión sanguínea, y tampoco durante el embarazo y la lactancia. En caso de cálculos biliares, consultar al médico porque puede interferir con la medicación.

De la planta al plato

Otra buena noticia es que, a pesar de ser relativamente nuevo en el mercado, cada vez es más fácil conseguir.

En las verdulerías y mercados, se puede adquirir la versión fresca y en las dietéticas, en presentaciones disecadas o en polvo.

A la hora de elegir entre una u otra, hay que tener en cuenta que la opción fresca es la mejor, ya que mantiene su sabor y los niveles más altos del gingerol, uno de sus componentes activos y responsable de muchas de sus propiedades.

Para comprarlo, es fundamental que se vea firme, suave y no tenga moho, rastros de putrefacción o arrugas. Luego, se puede conservar en la heladera durante un mes o por seis en el freezer.

Por su sabor persistente, la clave es ir agregándolo de a poco en las comidas.

Seco o en polvo, por su parte, se guarda en la alacena oscura, fresca, en frasco de vidrio. En polvo, dura seis meses y la planta seca aproximadamente, cuatro años.

Sumarlo en las comidas

El jengibre es un elemento fundamental en la cocina asiática. Se trata de uno de los ingredientes básico del curry -condimento típico de India, donde se mezclan distintos especias y aromáticas- y con la expansión de esta cultura, pasó a formar parte de las recetas más variadas.

- Se usa fresco sobre pescados mariscos, vegetales, pickles, chutneys, salteados y en platos dulces, como budines, galletas o cremas.

- También queda muy bien en licuados, jugos de frutas y jugos détox y aguas saborizadas.

- En la cocina china, se pela y corta en pequeñas tiras y se agrega en el aceite para perfumarlo.

 

Puede espolvorearse en platos salados o dulces.

Algunas recetas

- Para transformar los fideos de siempre, mezclá unos fideos de arroz con jengibre rallado, aceite de sésamo y verduritas. ¡Un plato súper rápido para transportarte a otro continente!

- El té de jengibre, un clásico para evitar los resfríos, se prepara con 20 ó 40 gramos de jengibre fresco cortado o rallado por cada taza de agua. Cuando hierve el agua, apagar el fuego y dejar reposar la preparación, tapada durante 10 a 15 minutos. Esto hará que se pasen las propiedades del jengibre al agua y que se produzca la alquimia. Una vez listo, se le puede agregar, limón, miel y canela.

¡Animate a probarlo en los platos de todos los días! La clave es ir agregando de a poca cantidad, porque el sabor es muy fuerte e invasivo.

Por Rocío Runca, licenciada en nutrición y especialista en nutrición natural.

Con información de www.clarin.com/entremujeres

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