Sabado 23 de Septiembre de 2017

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Vivir con dolor de cabeza

Empiezan como una molestia y se transforman en un problema. Cuáles son las causas que originan las laquecas , distintos tipos de migrañas y cómo tratarlas.

 

Vivir con dolor de cabeza

Empiezan como una molestia y se transforman en un problema. Cuáles son las causas que originan las laquecas , distintos tipos de migrañas y cómo tratarlas.

El dolor de cabeza se ha vuelto algo tan habitual que frases como “se me parte la cabeza” o “siento que me va a estallar” se escuchan a diario. Las cefaleas pueden comenzar como una molestia y llegar a ser un verdadero problema. Es un mal que afecta más a mujeres que hombres, según demuestran muchos estudios científicos. Sus orígenes y características son múltiples: tensionales, crónicas, episódicas, migrañosas, o asociadas a otra enfermedad, como la celiaquía. Cada una tiene su causa y su tratamiento. Y ninguna merece ser naturalizada. La consulta médica es el primer paso para buscar una solución y existen varias alternativas terapéuticas.

“Las cefaleas no son percibidas como un problema serio de salud. Son trivializadas como ‘normales’ y a menudo ignoradas o consideradas apenas una excusa para evitar responsabilidades”, dice un informe la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La doctora María Teresa Goicochea, especialista en neurología y acostumbrada a lidiar con las cefaleas en el Centro Integral del Dolor, en Fleni, alerta: “Cuando preguntamos a los pacientes con cefalea cómo es el dolor, muchos responden: ‘Normal’. Pero el dolor de cabeza no es normal ni tiene por qué serlo. Está aceptado como si fuese lo mismo que decir soy rubio y morocho, inclusive piensan que como la madre y la abuela lo sufría, son una condena familiar de por vida y se acostumbran a funcionar con el dolor a cuestas”.

Para la especialista, “la cefalea está minimizada y subestimada por la comunidad médica, incluidos los neurólogos. Muchas veces quienes padecen cefaleas no consultan, y cuando lo hacen, los médicos les restamos importancia o administramos una medicación que el paciente sigue tomando por su cuenta, hecho que puede convertirse en otro dolor de cabeza”.

Diagnosticar cuál es el origen es fundamental para decidir el plan terapéutico. Si el dolor es provocado por otra enfermedad, el nudo del tratamiento será la enfermedad de origen. Si es una enfermedad en sí misma, el especialista tendrá que discriminar qué tipo de cefalea es. Las más habituales son la migraña y la cefalea tensional.

Migrañas
La migraña discrimina por género, ya que afecta a tres mujeres por cada hombre, según la doctora Goicochea. El dolor puede ser tan intenso que incapacita. Afecta al 12 % de la población general, y es el dolor de cabeza por el que más se consulta porque asusta, especialmente cuando es precedido por un conjunto de manifestaciones llamadas aura: trastornos visuales o sensación de hormigueo en los labios, la lengua y una mitad de la cara. En general se produce de un solo lado de la cabeza, acompañado por sensibilidad a la luz, náuseas, vómitos y empeora con la actividad física. Puede durar hasta 72 horas si no se realiza ningún tratamiento y la frecuencia varía de un paciente a otro.

Por otra parte, la cefalea tensional puede ser episódica o crónica. La primera afecta al 42% de los adultos, y la crónica, aparece al menos quince días por mes y alcanza a una de cada tres personas adultas. El disparador principal, en los dos casos, es la tensión y contracción de los músculos del cuello y la cabeza. Cualquier actividad que obligue a mantener la cabeza en una sola postura durante mucho tiempo, como dormir en una posición inadecuada o estar varias horas frente a la computadora, puede desencadenar este tipo de dolor de cabeza. Un dato más: migraña y cefalea tensional pueden convivir en una misma persona.

Gluten y cefalea
Numerosas investigaciones científicas demuestran la asociación entre el consumo de gluten y ciertos trastornos neurológicos como la cefalea en personas predispuestas. En un artículo científico publicado en la prestigiosa revista The Lancet, el doctor Marios Hadjivassiliou, del Reino Unido, y un equipo internacional de investigadores, afirmaron que “las manifestaciones extraintestinales de la celiaquía sólo han sido aceptadas recientemente”. En diálogo con Clarín, el doctor Hadjivassiliou confirmó que “los pacientes con enfermedad celíaca o sensibilidad al gluten a menudo se quejan de dolor de cabeza; estos dolores son similares a las migrañas pero persistentes, y no responden a la medicación usual. Se resuelven con una dieta libre de gluten”. Tanto la doctora Goicochea del Fleni, como el doctor Schubaroff, del hospital municipal de Vicente López, admiten que, hoy la cefalea es uno de los síntomas reconocidos de la enfermedad celíaca.

Dormir con el enemigo
Otra cefalea nació como resultado de un mal hábito: la excesiva y continua automedicación. El organismo se acostumbra a la droga y cuando falta, la reclama. ¿Cómo? Provocando dolor. La ergotamina “es el medicamento que más puede causar adicción”, advierte Schubaroff. “Los analgésicos simples como paracetamol y el ibuprofeno también pueden ser adictivos”, agrega Goicochea.

Un artículo publicado por investigadores italianos encontró que entre el 1 y el 1,4% de la población general –¡más de 60 millones de personas!- sufren las consecuencias cotidianas de esta enfermedad creada por ellos mismos.

Cambiar de vida 
Cada cefalea tiene su tratamiento, sin embargo el estilo de vida tiene algo que aportar en todos los casos. “Hay personas que se mueren de dolor de cabeza todos los días y cuando les pedís que te cuenten un día de su vida parece que hicieran todo lo necesario para tener ese dolor”, ironiza el doctor Schubaroff. Y apunta a un estilo de vida muy actual: pocas horas de sueño, mucho café, comidas salteadas y sedentarismo. Si se le suma adicción a los analgésicos, se alcanza la fórmula perfecta de la cefalea eterna. Pero el especialista agrega un dato más: alimentos disparadores de dolor.

“Hay sustancias que pueden desencadenar dolor en migrañosos. Algunos alimentos tienen en su composición sustancias que interfieren en la química cerebral, por ejemplo los chocolates y los quesos, sobre todo los duros. El vino tinto -cuanto más puro, peor- tiene una sustancia en la pulpa del pellejo, el tanino, que puede desencadenar cefalea. Dentro de la comida oriental, sobre todo la china, hay condimentos como el glutamato monosódico (en la salsa de soja), que puede generar dolor de cabeza”.

Aunque el neurólogo considera que no hay una dieta específica para el migrañoso sino dietas saludables, recomienda realizar una dieta ordenada. Un ayuno prolongado es capaz de disparar desequilibrios que desembocan en una migraña. La actividad física periódica y la buena postura son importantes. El control del estrés, también. Vivir sin dolor de cabeza exige esfuerzos, pero vale la pena.

POR TESY DE BIASE / ESPECIAL PARA MUJER

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