Sabado 23 de Septiembre de 2017

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El camino de la vida

Por la Lic. Paula Aleman. Nacemos con necesidades innatas y naturales y buscamos satisfacerlas, pero dada la complejidad de la naturaleza humana, ni en las mejores circunstancias, ni con las mejores intenciones de los padres o cuidadores, estas pueden satisfacerse perfectamente. Esto promueve en ese niño en desarrollo (en nosotros), mecanismos psíquicos y de defensa que nos protegen del sufrimiento ante esa falta, y nos va condicionando en la construcción de las bases de nuestra personalidad.

El camino de la vida

Por la Lic. Paula Aleman. Nacemos con necesidades innatas y naturales y buscamos satisfacerlas, pero dada la complejidad de la naturaleza humana, ni en las mejores circunstancias, ni con las mejores intenciones de los padres o cuidadores, estas pueden satisfacerse perfectamente. Esto promueve en ese niño en desarrollo (en nosotros), mecanismos psíquicos y de defensa que nos protegen del sufrimiento ante esa falta, y nos va condicionando en la construcción de las bases de nuestra personalidad.

El niño durante su desarrollo, va aprendiendo a dominar niveles cada vez más complejos de movimiento, pensamiento, sentimiento y relación con los demás.

La velocidad, características y calidad del desarrollo dependen por un lado de la configuración biológica de cada niño, por otro, del ambiente particular en el que se desarrolla.

En la primera infancia, la existencia de determinadas experiencias que surgen de la interacción del niño con su medio ambiente es fundamental para el desarrollo de estructuras orgánicas del cerebro y para la construcción de la personalidad. Nacemos con necesidades innatas y naturales y buscamos satisfacerlas, pero dada la complejidad de la naturaleza humana, ni en las mejores circunstancias, ni con las mejores intenciones de los padres o cuidadores, estas pueden satisfacerse perfectamente. Esto promueve en ese niño en desarrollo (en nosotros), mecanismos psíquicos y de defensa que nos protegen del sufrimiento ante esa falta, y nos va condicionando en la construcción de las bases de nuestra personalidad.

Estos mecanismos defensivos, si bien nos son útiles en determinado momento de nuestra vida, más adelante interfieren en nuestro despliegue personal, en el desenvolvimiento de nuestra esencia. Con frecuencia entendemos que nuestra personalidad es los somos, “soy así”, y nos quedamos quietos, sumisos ante tal creencia, oponiendo gran resistencia al cambio, bloqueando las posibilidades de desplegar nuestro potenciales, nuestra esencia, la cual se encuentra en un nivel más profundo. Tendemos a buscar la estabilidad, la tranquilidad, el equilibrio, cualquier cambio nos genera ansiedad y miedo. Pero la necesidad de cambios a veces nos invade, casi sin darnos cuenta, se nos impone, rompiendo el equilibrio alcanzado. Esto forma parte de ese movimiento pulsante que es la vida, lo que nos posibilita subir un nivel más para ver que hay y así ir ampliando nuestra percepción y nuestra conciencia.

La cuestión está en animarnos, en vencer nuestros miedos, liberarnos de nuestros mecanismos de defensa, de nuestros bloqueos hasta alcanzar un estado de armonía, expansión y despliegue.

Paula Aleman. Lic. en Psicología (UBA).

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