Domingo 16 de Diciembre de 2018

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DETRÁS DEL MUNDIAL DE TRASPLANTADOS, HISTORIAS DE PEQUEÑOS CAMPEONES DE LA VIDA

En el XX Juegos Mundiales de Deportistas Trasplantados, la delegación del Hospital Garrahan ya obtuvo 13 medallas. Los protagonistas son pacientes que forman parte del Programa de Actividad Física para Niños y Adolescentes con Garra (PAFINAGA). Pequeñas historias de niños que lucharon para vivir y hoy brillan en el deporte, gracias a la donación de órganos. 

DETRÁS DEL MUNDIAL DE TRASPLANTADOS, HISTORIAS DE PEQUEÑOS CAMPEONES DE LA VIDA

En el XX Juegos Mundiales de Deportistas Trasplantados, la delegación del Hospital Garrahan ya obtuvo 13 medallas. Los protagonistas son pacientes que forman parte del Programa de Actividad Física para Niños y Adolescentes con Garra (PAFINAGA). Pequeñas historias de niños que lucharon para vivir y hoy brillan en el deporte, gracias a la donación de órganos.  

La delegación del Hospital Garrahan que participa, por primera vez, en los XX Juegos Mundiales de Deportistas Trasplantados tiene muchas cosas en común: la alegría de los niños y niñas, el compromiso de los profesionales, la pasión por el deporte. Pero algo los hermana más que cualquier otra cosa, tanto a ellos como a los más de mil deportistas de todo el mundo que esta semana compiten en Mar del Plata: están vivos gracias a la donación de órganos.

Alexis Palacios es uno de ellos. Tiene 16 años, es de Santa Rosa, La Pampa, y lo trasplantaron de corazón hace dos años y medio en el Hospital Garrahan. Hoy, aunque casi le cueste creerlo hasta a él mismo, puede decir con orgullo que en su primer mundial ganó 4 medallas: oro en Ball Throw, plata, en Bowling y también en Petanca y bronce, en atletismo100 metros. 

“Esto es muy lindo, el cariño de la gente, y más que nada difundir la donación de órganos, para eso corremos, para demostrar que se puede después del trasplante”, cuenta Alexis emocionado, quien prefiere al atletismo por sobre los otros deportes, tanto que después de la operación empezó a salir solo a correr, un poco a escondidas de sus padres, porque quería ser maratonista.“Los médicos me dijeron que no podía hacerlo solo, así que me anoté en atletismo y me dediqué a entrenar", cuenta hoy, concentrado en mañana, el último día del mundial, cuando competirá en atletismo 200 metros.

“El apoyo de todos te impulsa a seguir compitiendo y a no bajar los brazos", asegura y agrega, sin dudas, que su gran anhelo es participar en los Panamericanos en un "mundial de gente común y no voy a bajar los brazos hasta lograrlo".

Para los chicos que esperan un órgano para seguir viviendo, como él en un pasado no tan lejano, su mensaje es de esperanza: "No se cansen de estar ahí adentro, todos pasamos por eso, se van a poner bien, después viene lo bueno, y van a ser grandes y a estar bien”. Y en cuanto a su motivación, Alexis la encuentra en demasía: "Son muchas las inspiraciones que uno tiene para correr: mifamilia, pero sobre todo la donación de órganos y mi donante. No es fácil ponerte la celeste y blanca y correr,  lo más importante es que todos sepan que acá está lleno de gente compitiendo porque existe otra gente que dona".

Leonela Pilepich no lo puede creer todavía. Hace apenas un año y medio recibió el trasplante de riñón que salvó su vida y que esperó por dos larguísimos años. Cuando tenía 15, esta adolescente de Hurlingham, supo que sufría insuficiencia renal y que la única opción era el trasplante. A los 17 llegó su riñón y hoy, en Mar del Plata, tiene tres medallas que cuelgan orgullosas de su cuello: 2 de bronce y 1 de plata.

"Son mis primeros juegos y estoy muy contenta de estar acá, con toda la delegación, la verdad que tengo un orgullo que no sé cómo explicarlo, es mucha emoción, más que nada porque es mi primer mundial y gracias al hospital estoy acá, no sé cómo agradecer todo lo que hicieron por mi y gracias a esa otra persona por la que yo puedo estar viva hoy", destaca Leonela con una claridad que sorprende y emociona.

Cuando se le pregunta qué mensaje puede dar a los chicos que hoy esperan un órgano, afirma, segura: "Quiero darle fuerza a los chicos, porque yo estuve en esa situación, que le den para adelante, que sean positivos, tienen que saber que las cosas van a ir bien, a veces pasamos por situaciones complicadas pero siempre hay que a ponerle una sonrisa a las vida aunque las circunstancias sean malas".

Leonela prefiere, por sobre todos los deportes que practica y son muchos, la natación, que para ella es como tocar el cielo con las manos, esas son las palabras que usa cuando cuenta que "el agua es impresionante". Y por último, antes de irse, pide dar otro mensaje: "A todas las personas quiero decirles que gracias a una donación yo estoy acá y que toda la gente que tiene la fuerza y el coraje, por favor, hágalo, sean donantes". También pidió mandar un beso a su hermano Malcom, sus padres -Alejandra y Jorge-, su tío y abuelo, "por estar apoyándome desde el primer momento, hubo bajones pero siempre encontramos el sol".

El tercer gran personaje de la categoría juniors de este XX Mundial de Deportistas Trasplantados es Facundo Pena, un adolescente sanjuanino de 15 años, trasplantado de hígado hace 10 años por una hepatitis A fulminante, quien hasta esta tarde había obtenido una medalla de bronce en tenis de mesa y espera el resultado de su performance en atletismo 100 metros. "Me gusta mucho el deporte y creo que no me voy a olvidar nunca cada momento vivido acá", cuenta Facundo, que ya tiene profesión definida para cuando sea grande: "Me gustaría ser doctor, como los doctores del Garrahan". También él tiene un mensaje para los chicos que esperan un órgano: "Que no bajen los brazos los que están en lista de espera, que en algún momento su donante va a llegar". Y para la sociedad: "donar órganos es dar vida", dice. Y claro, él es la prueba.

DELEGACIÓN GARRAHAN

El equipo del Garrahan está conformado por: Alexis Palacios, trasplantado de corazón, Mauro González, Arturo Crespo, Leonela Pilepich, Matías Cano, Julián Gómez, todos trasplantados renales, y Facundo Pena y Juliana Credelio, trasplantados hepáticos. A ellos habría que sumar a Daniel Campos, que ya pasó a categoría de adultos, pero continúa con la preparación del equipo de profesionales y profesores del Garrahan.

“Estamos muy orgullosos de los chicos que todos los días nos dan una lección de vida, y de la misma forma nos reconforta saber que una iniciativa como el programa de actividad física para pacientes trasplantados que desarrollamos en el Garrahan, sirve para mejorar la calidad de vida y las posibilidades de inclusión y desarrollo de nuestros jóvenes”, expresó el presidente del Consejo de Administración del Hospital Garrahan, Marcelo Scopinaro.

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Hospital Garrahan
Ciudad de Buenos Aires

 

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