Domingo 16 de Diciembre de 2018

Registrate NEWSLETTER

En el hospital Ludovica de La Plata
AGUSTÍN, EL ADOLESCENTE CIEGO QUE RECUPERA LA VISIÓN GRACIAS AL TRASPLANTE DE CÓRNEAS

Padecía “queratocono”, una enfermedad que provoca ceguera. Por eso, había tenido que abandonar la escuela. Hace 15 días recibió la segunda córnea y ya volvió a ver. En lo que va del año, el Cucaiba ya hizo 411 implantes de ese tejido.

En el hospital Ludovica de La Plata
AGUSTÍN, EL ADOLESCENTE CIEGO QUE RECUPERA LA VISIÓN GRACIAS AL TRASPLANTE DE CÓRNEAS

Padecía “queratocono”, una enfermedad que provoca ceguera. Por eso, había tenido que abandonar la escuela. Hace 15 días recibió la segunda córnea y ya volvió a ver. En lo que va del año, el Cucaiba ya hizo 411 implantes de ese tejido.

Agustín tiene 15 años y hoy está agradecido porque sabe que su peor temor quedó en el pasado: no quedará ciego. Lo trasplantaron en el único establecimiento público del país que hoy hace intervenciones pediátricas de este tipo: el hospital provincial “Sor María Ludovica” de La Plata. El tejido fue provisto en menos de una semana por el Cucaiba, el centro de donación y trasplante del gobierno de la Provincia.

       El joven platense sufría “queratocono”, una enfermedad que produce el adelgazamiento y la deformación de la córnea, esa película trasparente que recubre el ojo. El primer trasplante que comenzó a devolverle la visión se hizo en abril del año pasado. Hace 15 días, se le implantó la segunda córnea en su ojo izquierdo.

      “Este es un hermoso ejemplo de lo que puede lograr la solidaridad humana con la logística profesional y comprometida, comentaron los profesionales y se  detalló que en lo que va de este año “ya se efectuaron 411 trasplantes de este tejido a vecinos bonaerenses, 22 de ellos, menores de 18 años”.

LA OPERACIÓN

     El jefe del servicio de Oftalmología del hospital de Niños Sor María Ludovica, Néstor Murray preciso que la operación consiste en cortar un “botón corneal” de 7,25 milímetros del ojo del paciente y, como si se tratase del vidrio de una ventana, reemplazarlo por la córnea donada. El especialista, junto a su equipo conformado por los médicos María Laura Curuchet y Eduardo Mlac, trasplantó a Agustín en ambas oportunidades.

    La última operación duró una hora y media tras lo cual el joven regresó a su casa con la medicación. “Se espera que en seis meses tenga una recuperación importante de su visión y, aunque deberá usar anteojos, de no haberse sometido a estos trasplantes, hubiera quedado ciego”, explicó Murray.

      Su mamá Claudia está emocionada. Dice que “al segundo día del trasplante pudo abrir los ojos y enseguida notó una mejora en su visión”. Ahora sonríe y se ilusiona con que el año que viene su hijo pueda volver a la escuela.

Agustín tras el trasplante de córneas con el oftalmólogo Murray y su mamá en el Ludovica.

 

volver