Miercoles 20 de Septiembre de 2017

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Nuevas evidencias sobre los beneficios de las bacterias probióticas

El reciente trabajo científico realizado por investigadores del Conicet y la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y publicado en la revista Nature Communications en el que se analizó una bacteria probiótica como el Bacillus subtilis, y su posible vinculación con la longevidad, abre aún más el camino de los médicos que trabajamos en el campo de la microbiota y los probióticos. 

Nuevas evidencias sobre los beneficios de las bacterias probióticas

El reciente trabajo científico realizado por investigadores del Conicet y la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y publicado en la revista Nature Communications en el que se analizó una bacteria probiótica como el Bacillus subtilis, y su posible vinculación con la longevidad, abre aún más el camino de los médicos que trabajamos en el campo de la microbiota y los probióticos. El estudio demuestra que nos encontramos en una instancia más que interesante para seguir descubriendo propiedades benéficas de bacilos esporulados (llamados así por su habilidad para formar Esporas) que confieren muchos efectos saludables al ser humano más allá de la regulación del sistema inmune.

Los 10 beneficios de las bacterias para la salud

Somos lo que comemos, pero sobre todo somos las bacterias que tenemos, y si bien suelen ser tomadas como sinónimo de enfermedad, la mayor parte de los microbios son nuestros amigos, al menos los que viven dentro de nuestro intestino y en la superficie de nuestra piel. En conjunto, esas pequeñas criaturas son conocidas como el microbioma.

Existen miles de especies de bacterias en el colon y como explica el gastroenterólogo Stephen O'Keefe de la Universidad estadounidense de Pittsburgh “funcionan como una orquesta, tocan  juntas para llegar a una melodía". El balance microbiano en el intestino genera muchos beneficios entre los cuales se encuentran:

1. Disminución de la inflamación.

El consumo de alimentos fritos y procesados ​​pueden generar inflamación. Sin embargo, los alimentos ricos en fibra permiten que las bacterias produzcan niveles más altos de un ácido graso llamado butirato, el cual reduce la inflamación en el cuerpo.

2. Control de peso.

Muchos estudios han demostrado que las personas obesas tienen niveles más altos de bacterias malas en su intestino llamadas Firmicutes, y que las personas más delgadas tienen mayores niveles de bacterias buenas llamadas bacteroidetes. El British Journal of Nutrition publicó un estudio en el que se logró la pérdida de peso en mujeres con sobrepeso gracias al suministro de probióticos que incluían Bacteroidetes en combinación con una dieta baja en calorías.

3. Mejora la piel.

Enfermedades de la piel como el eccema, la psoriasis y el acné se han relacionado con la inflamación, que está vinculada a nuestro sistema inmunológico que, a su vez, está ligado a nuestro intestino. Los estudios preliminares parecen indicar que un microbioma equilibrado puede ayudar a resolver patologías dérmicas.

4. Ayuda a prevenir los resfriados.

La clave para un sistema inmunológico saludable es un microbioma sano. Un estudio analítico publicado en el Diario de Corea de Medicina Familiar encontró que los probióticos pueden ayudar en la prevención de un resfriado.

5. Ayuda en la salud vaginal.

La vagina posee un PH naturalmente ácido el cual ayuda a protegerse de los microbios que de otro modo podrían conducir a infecciones vaginales. Un microbioma sano y equilibrado ayuda a mantener el ph.

6. Protege de la depresión.

Una revisión publicada en la revista Journal of Agricultural and Food Chemistry demostró que la fuerte relación entre el intestino y el cerebro. El 95% de la serotonina, la hormona de la felicidad, se produce y se almacena en el intestino. Algunos estudios han demostrado que la alimentación de ratones con probióticos en situaciones estresantes reduce su nivel de hormonas de estrés.

7. Protege de los agentes patógenos.

Un estudio publicado en la revista Nature Immunology mostró que un microbioma sano podría prevenir que patógenos peligrosos colonizaran en el intestino.

8. Controla el apetito.

Una bacteria llamada Helicobacter pylori puede alterar el nivel de una hormona llamada grelina, que inhibe el hambre. El uso excesivo de antibióticos, así como una dieta rica en alimentos procesados ​​y refinados, afecta de forma negativa a nuestras bacterias intestinales, pueden disminuir los niveles de Helicobacter pylori y aumentar el apetito.

9. Reduce el riesgo de ataque al corazón.

Un estudio mostró que los pacientes con un precursor de la enfermedad cardíaca conocida como hipertrigliceridemia, después de que se les dio un régimen de probióticos durante 12 semanas, mostraron una marcada disminución en su nivel de triglicéridos, así como mejoras en otros factores de riesgo de un ataque al corazón.

10. Ayuda en la función cerebral adecuada.

Un estudio de la Universidad de Cork mostró que un ambiente intestinal desequilibrado puede conducir a una ruptura en el gen responsable de la producción de mielina, que es la capa de células nerviosas que ayuda a aislar los impulsos eléctricos que utilizan las células nerviosas para comunicarse. Tal degradación de la mielina es el principal síntoma de la esclerosis múltiple.

 

Una alimentación saludable, ejercicios físicos y bacterias benéficas son parte de una vida saludable.

Dr. Fernando Burgos, médico pediatra de la Red de Pediatras “Niños sanos, niños felices”. MN° 81759, acerca de los probióticos y el reciente trabajo científico realizado por investigadores del Conicet y la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y publicado en la revista Nature Communications en el que se analizó una bacteria probiótica como el Bacillus subtilis, y su posible vinculación con la longevidad.

 

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