Sabado 25 de Noviembre de 2017

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PAYAMÉDICOS EN LA CLÍNICA MODELO DE MORÓN

Desde el 7 junio, la clínica tuvo el privilegio de contar con un grupo propio de Payamédicos. En Buenos Aires ya se sancionó y promulgó en el año 2015 la Ley 14.726, que incorpora la labor de los payasos de hospital a los servicios de pediatría.

PAYAMÉDICOS EN LA CLÍNICA MODELO DE MORÓN

Desde el 7 junio, la clínica tuvo el privilegio de contar con un grupo propio de Payamédicos. En Buenos Aires ya se sancionó y promulgó en el año 2015 la Ley 14.726, que incorpora la labor de los payasos de hospital a los servicios de pediatría.

A partir del pasado 7 junio, Clínica Modelo de Morón tuvo el privilegio de contar con un grupo propio de Payamédicos. En la provincia de Buenos Aires ya se sancionó y promulgó en el año 2015 la Ley 14.726, la cual incorpora la labor de los payasos de hospital a los servicios de pediatría de los hospitales públicos provinciales y municipales.

En la Argentina, Payamédicos Asociación Civil es una ONG sin fines de lucro que fue fundada en 2003 por el DR. José Pellucchi -médico psiquiatra, actor y payaso teatral- quien ha desarrollado e implementando una formación específica para los más de 4000 payamédicos. La labor de éstos consiste en realizar intervenciones escénico-terapéuticas con un abordaje a través de la técnica del payaso teatral adaptándola al ámbito hospitalario con una ética, estética y deontología propia. Cualquier persona con secundario completo puede acceder a la capacitación que incluye la adaptación de la técnica teatral especializada (payateatralidad) y el estudios de conceptos sobre infectología y psicología relacionados con la vida hospitalaria (payamedicina), seguidos por la “payantía” que es la puesta en práctica de lo aprendido.

El grupo de payamédicos designados para la institución, realizan cada miércoles y sábados junto a los médicos, el “payapase “. Allí se conoce la situación de los pacientes internados (nombre, edad, diagnóstico, pronóstico, situación social y familiar), luego se caracterizan vistiendo atuendos muy coloridos (donde se evita el color negro y rojo), llevan “buenetín “,”estetosflorio” y otros divertidos elementos que adquirirán la forma y función que el juego disponga. Una vez que se colocan la nariz, realizan una colorida danza característica y se preparan para recorrer las salas. En su paso por los pasillos, interactúan de manera respetuosa y divertida con pacientes ambulatorios, familiares y personal de la institución. Al llegar a las habitaciones, ingresan siempre con el consentimiento de la persona internada. Se llama a ésta produciente y no paciente porque lo que se busca es producir con el otro. Apelan al trabajo con la integridad, no van a llevar lo que falta, no van a completar nada, van a recrear junto a la persona un viaje mágico de color y alegría que surge de la conexión con la inocencia, con lo lúdico, con el humor y el amor. Es decir, se conectan con la parte sana, demostrando que es posible transitar de un modo diferente la hospitalización.

La desdramatización del ambiente hospitalario, la mirada integral de las personas que conviven en él, contribuyen a la humanización de la medicina. En este paradigma, se entiende como salud el bienestar físico, emocional y psicológico y no la mera ausencia de enfermedad, fundamentalmente del paciente pero también del personal que se encuentra a cargo del mismo. Se fomenta entonces la buena relación médico –paciente. Paciente y familia se sienten considerados y contenidos formando parte fundamental del proceso de recuperación.

Es de destacar la importancia de intervenciones como estas en la práctica diaria donde es posible integrar la ciencia y la tecnología con las manifestaciones artísticas en el abordaje de la salud.

Fuente Consenso

 

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