Lunes 17 de Diciembre de 2018

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En el hospital provincial Sor María Ludovica
RÉCORD DE CIRUGÍAS A NIÑOS Y NIÑAS CON FISURA DE LABIO Y PALADAR

Duplicaron la media semanal a partir de una iniciativa del hospital y la Fundación Smile Train. El equipo del Ludovica es pionero en el tratamiento de estas malformaciones. Entre las causas figura la falta de ácido fólico, el consumo de tabaco, drogas y la exposición a agroquímicos durante el embarazo.

En el hospital provincial Sor María Ludovica
RÉCORD DE CIRUGÍAS A NIÑOS Y NIÑAS CON FISURA DE LABIO Y PALADAR

Duplicaron la media semanal a partir de una iniciativa del hospital y la Fundación Smile Train. El equipo del Ludovica es pionero en el tratamiento de estas malformaciones. Entre las causas figura la falta de ácido fólico, el consumo de tabaco, drogas y la exposición a agroquímicos durante el embarazo.

Esta semana, el equipo del hospital de Niños de La Plata que se encarga de los chicos con fisura de labio y paladar –mal llamado “labio leporino”-, operó a 8 niños y niñas con esta malformación. Esa cantidad es el doble del promedio habitual y se dio en el marco de la Primera Semana Americana dirigida a estos pacientes,  una iniciativa de la ONG Smile Train, que trabaja en convenio con la Fundación Ludovica. 

Pionero en el tratamiento integral de las Fisuras Labio Alvéolo Palatina (FLAP), el Ludovica es el único hospital público bonaerense que cuenta con un comité multidisciplinario integrado por cirujanos, odontólogos, fonoaudiólogos, otorrinolaringólogos, genetistas, psicólogos y asistentes sociales enfocados en esta patología. Se trata del equipo que más intervenciones realiza en la provincia: en total asisten a 600 chicos por año y operan a cerca de 150.

“Esta semana aumentamos el trabajo y buscamos que todos sepan que este comité existe, que el abordaje es totalmente gratuito, y que tiene la particularidad de tratar los casos en equipo”, explica la jefa de sala del servicio de Cirugía Plástica, Laura Da Costa, mientras saluda a Enzo de 4 años, un nene platense al que operaron ayer del paladar y hace unos meses del labio. Ahora, no quedan rastros en su carita de esa malformación con la que nació.

El trabajo en equipo implica que cuando un paciente ingresa por primera vez, lo ven todos los profesionales en una misma consulta, “para evitarle tanto al paciente como a los papás que estén dando vueltas y esperando en diferentes consultorios del hospital”, agrega Da Costa. Explica que cuando un bebé nace con FLAP puede tener el labio superior separado, lo que le complica la succión y alimentarse. También puede presentar un orificio en el paladar, de modo que boca y nariz se conectan y esto les provoca el riesgo de aspirar lo que toman y de ahogarse al tragar. Por eso, es clave tratarlo desde el nacimiento y colocarle, en un principio, una placa odontológica para obturar la abertura y propiciar que el bebé tome la teta.

En nuestra región, se calcula que uno de cada 700 bebés nace con este tipo de fisura que puede afectar al labio al paladar o a ambos. Las causas pueden ser genéticas o no: “En los casos donde no hay causa genética decimos que es multifactorial, es decir, uno no puede encontrar una causa pero se sabe que el tabaquismo, la falta de ácido fólico, el alcoholismo, la ingesta de algunos medicamentos o factores ambientales, como la exposición a agroquímicos durante el embarazo, influyen en su desarrollo” explicó Da Costa.

CUÁNDO OPERAR

Desde el equipo del Ludovica, que conduce el cirujano Sergio Polichella, se proponen que los niños y niñas con FLAP sean atendidos desde el nacimiento. De este modo, aseguran, la mayoría llega al ingreso escolar en perfectas condiciones para integrarse. En el hospital de Niños, incluso, son pioneros en la técnica de Fisher, que permite que la boca se cierre correctamente para la succión y, al mismo tiempo, dé un excelente resultado estético, al punto que la cirugía resulta imperceptible.

Los especialistas explican que ideal es que los niños con FLAP sean tratados ni bien nacen y operados del labio entre los 5 y los 7 meses. Recién entre el año y medio y los 2 años se los opera del paladar que se cierra en la cirugía con los propios tejidos: “Ésta es la intervención más compleja porque tenemos que unir los músculos de la fonación, en la parte posterior del paladar que es la que se mueve, y de esto depende que el niño logre hablar bien”, detalla Da Costa.

Los profesionales del Ludovica insisten en no retrasar el tratamiento para restablecer por completo las funciones del labio y del paladar, indispensables para la alimentación, el lenguaje y el normal desarrollo. Por eso, durante esta semana se ocuparon  de difundir lo que hacen en redes sociales y en el hospital. Aquellas familias que precisen de este tratamiento pueden consultar a través de la página de Facebook “Servicio de Cirugía Plástica – Hospital de Niños de La Plata”.

Con el aporte del ministerio de Salud de la Provincia y de la organización internacional Smile Train, el equipo del Ludovica proporciona toda la ayuda necesaria para quienes precisen este tratamiento.

Prensa Ministerio de Salud

Provincia de Buenos Aires

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